Sin número de cuarteto y con “el Indio” Lucio Rojas al cierre, Jesús María prolongó sus noches de éxito. La necesaria lluvia durante la madrugada del miércoles, que abarcó gran parte de la mañana, trajo una tregua a la inclemente ola de calor que siempre tiene lugar en el Festival de Jesús María. A las 20.30, el anfiteatro lucía casi colmado, repitiendo la costumbre desde que arrancó esta edición. Promediando la mitad, los números extraoficiales ya hablan de 90 mil entradas vendidas. Y quedan algunas noches en las que la fiesta centra grandes expectativas. Especialmente desde el viernes hasta el lunes próximo. OTRA PREVIA ENTRETENIDA Antes del clarín que inaugura la trasmisión televisiva, un grato momento dejó sobre el escenario Marcela Ceballos. La salteña se mostró feliz con el recibimiento del público y hasta con el pedido de bis que le pidió el animador Andrés Boletta. La sobrina del Chaqueño Palavecino desandó parte de su último material discográfico, Viva En el campo de la jineteada comenzó, paralelamente, el tiempo de descuento en busca de los campeones. El campo luce firme todavía, obviamente, con el trajín de cinco noches y del paso de las agrupaciones y del entrevero de tropillas. Pero no es un escollo para la actividad que tienen que desplegar los jinetes. OTRA NOCHE A las 22.15, tras la apertura donde brilló el coplero Bautista Vega junto al ballet Coraje de tradiciones y un set de bombos y sus bombistas ataviados con camiseta de la selección Argentina, vino el momento para Lázaro Caballero. Caballero debutó a los 12 años en Jesús María y se hacía llamar “Lazarito”. En esta edición sorprendió con una enorme banda de cuatro guitarras, cuatro violines, bajo, bombo, y bandoneón. Y siete parejas de baile que le dieron un marco hermoso a su presentación. Pocos artistas hoy tienen semejante conjunto y entre el público ya cuenta con fanáticos que le corean las canciones. El de Formosa presentó un repertorio nada complaciente. Alternó entre chacareras y chamamés bien “pulsudas”.



